En la era del algoritmo, la velocidad amenaza con devorar la comprensión. Esta charla propone una mirada lúcida sobre cómo la agilidad, el talento y la mente humana interactúan en un contexto donde la automatización pretende soberanía sobre el pensamiento humano general. Inspirada en el legado de Alan Turing y su pregunta —¿puede una máquina pensar?—, reflexiono sobre las nuevas formas de inteligencia, la tensión entre egoísmo y altruismo del poder, y la paradoja de una humanidad que se acelera para no sentir. Aquí pensamos que somos máquinas: cuerpos que procesan, sienten y crean. Y toda máquina tiene su pedagogía. Pero toda pedagogía tiene el límite de la Mente Click. El talento emerge como el evento central de la Mente Click, una respuesta vital nacida del centro de las pasiones, donde se encuentran el deseo, la intuición, la estrategia y la sensibilidad. La creatividad no es un anexo de grandes personalidades, sino la energía fundante de lo humano, la fuerza que da forma a lo desconocido y que suele auxiliarse “artificialmente». La verdadera agilidad no es la velocidad del algoritmo, sino la lucidez de otro pensamiento -también individual y colectivo- que requiere tiempo para elegir con sentido. Quizá —como Turing— soy una máquina y soy una persona. Y en esa paradoja se juega todo lo que aún nos hace profundamente humanos.